Claves para un plan estratégico exitoso

Para reflexionar sobre Planificación Estratégica es necesario comprender qué entendemos por dicho concepto. Debemos entender la Planificación Estratégica nos permite centrarnos en el “por qué” y “para qué”, más allá del “cómo”.

La Planificación Estratégica consiste hoy en: “Crear un sistema flexible e integrado de objetivos y de sus correspondientes alternativas para lograrlos, (estrategias) que concreten y especifiquen la misión y la visión definida para la empresa y sus negocios” Ricardo Ibarra

Por lo tanto, lo más importante en un Plan Estratégico es, la definición nítida y clara de los objetivos que permitan guiar la acción de la empresa. La clarificación de objetivos en la mente del equipo gerencial facilita enormemente la elección de estrategias y no al revés.

La Planificación Estratégica significa también saber con cierta probabilidad, dónde estaremos en el futuro, en función de las decisiones que deben adoptarse hoy. No se debe olvidar que la estrategia es el camino, es el cómo se puede llegar a un objetivo, por lo tanto, si el objetivo está definido y clarificado, es más fácil seleccionar el mejor camino para llegar a él.

Vale la pena citar una frase del famoso film Alicia en el país de las maravillas:

Alicia pregunta al Gato: ¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí? –Eso depende en gran medida de a dónde quieres ir, -dijo el Gato. –¡No me importa mucho a dónde! –dijo Alicia. –Entonces, da igual la dirección –dijo el Gato, añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…!

A la larga, esto produce confusión, porque centrarse en la estrategia es centrarse en el medio y no en el fin, y por más que los planes se desarrollen de acuerdo con tales o cuáles métodos, o se sigan sistemáticamente determinadas etapas, los planes fracasan.

El éxito del plan estratégico no reside en la “calidad” del procedimiento o método seguido para confeccionarlo, sino en la capacidad del equipo gerencial para lograr materializar el plan logrando sus objetivos o resultados determinados con anticipación. La capacidad de actuar en los términos que el Plan Estratégico plantea, es igual o más importante que su diseño.

Hace unos cuantos años, la revista Fortune publicó un artículo que reseñaba que menos del 10% de los planes estratégicos elaborados disciplinadamente, tenían éxito. La mayoría fracasa, pero el problema no es un plan defectuoso o mal elaborado, sino su escasa o nula aplicación en términos de acción ejecutiva: se observa una incapacidad gerencial para llevar a cabo planes establecidos, ya que en su confección, el seguimiento y la ejecución se consideran elementos secundarios.

La Planificación Estratégica es parte de integral de la Gerencia; no es algo separado ni desvinculado como se percibe. La gerencia debe movilizar y organizar todas las energías humanas, a las personas y su conocimiento, para el cumplimiento de la misión y de los objetivos definidos. Definir la misión de la empresa es el aspecto emprendedor y gestionar, motivar y organizar las energías humanas, es la parte relacionada con el liderazgo. La aplicación de tecnologías gerenciales en cada área de la empresa (finanzas, costos, contabilidad, producción y operaciones, marketing y ventas, recursos humanos) es también otra tarea importante dentro de este proceso.

Los procesos tradicionales para el diseño de los planes estratégicos asumen la necesidad de mejorar la cadena de valor, con el fin de alcanzar nuevas ventajas competitivas y mejorar la eficiencia o la productividad. Eso parece no ser suficiente hoy día, ya que está demostrado que ese enfoque tradicional produce empresas cada vez más parecidas.

Ese enfoque sigue un desarrollo lineal, desde compras hasta comercialización y ventas, en el cual se revisan sus aportes al logro de los objetivos propuestos y se proponen las mejoras necesarias para superar deficiencias.

Como contra parte, Alejandro Ruelas, de Harvard Business School, defienden una propuesta según la cual la planificación debe de iniciar su proceso con un cuestionamiento básico de los fundamentos sobre los cuales se apoya la teoría del negocio. El enfoque propuesto por Ruelas, persigue una “orquestación” de recursos, busca construir nuevas combinaciones dentro de los procesos y modificar la tradicional cadena de valor, para formular propuestas más complejas y difíciles de imitar. Su punto de apoyo son las relaciones y no la subordinación. La gerencia pasa a concentrarse constantemente en la búsqueda de nuevos modos de hacer las cosas, pensando en su apoyo en las redes de relaciones que se construyen.

En este sentido, la innovación en el uso de las relaciones, es fundamental dentro del proceso de planificación. Ella sólo se materializa cuando la gerencia desarrolla mecanismos de seguimiento y comunicación, que integran las actividades estratégicas a la dinámica cotidiana del negocio.

La claridad inicial de los objetivos y sus medios de logro (estrategias), deben visualizarse integrados a las gestiones cotidianas de cualquier modelo gerencial que se adopte; pero para que tengan un éxito sostenido y trascendente, deben partir de la revisión constante del trabajo gerencial sin descuidar la necesidad de identificar nuevas formas de hacer las cosas.

Fuente: http://www.entorno-empresarial.com/imprimir.php?id=739 Lic. Carlos V.   Lozano P.

Editado por: Daniela Naressi, Collell & Asociados, C.A

 

 

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