“La Resiliencia: el arte de rehacerse” (Nombre tomado de Dra. Rafaela Santos)

Como dice Octavio Ballesta, de Talaentia, es un hecho innegable que el mundo donde vivimos, y el entorno de negocios en el que las organizaciones operan es cada día más turbulento e incierto; los ciclos de vida de los productos son mucho más cortos que los registrados 20 o 50 años atrás; estamos ante la presencia de la posible emergencia de desastres medioambientales de impacto global; la competitividad esta exacerbada al extremo en mercados sumamente fragmentados, y de alcance global, en los que los clientes tienen una mayor influencia gracias a la popularidad de Internet y las Redes Sociales; las prácticas de gestión orientadas a la eficiencia operacional, no son por si solas suficientes para consolidar la competitividad y garantizar la viabilidad a largo plazo de una organización; la Gestión de las Personas es un factor clave de éxito en las organizaciones, cuando el énfasis ahora está centrado en el profesional y en el individuo, y no exclusivamente en los procesos transaccionales de RRHH que giran en torno al ciclo de vida de un trabajador.

En este sentido, nos pareció oportuno hablar de la Resiliencia, en vista de que estamos viviendo tiempos de importantes cambios en donde las empresas, como sistema social que son deben procurar seguir proyectándose en el futuro, e incluso resultar fortalecidas de la experiencia, a pesar de enfrentar acontecimientos desestabilizadores, condiciones difíciles, situaciones de alta incertidumbre, etc.

Resiliencia es un término poco conocido y aún tardará tiempo en abrirse camino. El término referido a la persona se puede aplicar como la capacidad de recuperación de un golpe de la vida o de una situación adversa, saliendo fortalecido de esta circunstancia . Esto implica un enfoque positivo en el desarrollo de la personalidad.

El objetivo de la Resiliencia es la reconstrucción del individuo sobre las dificultades, sentirse capaz de superar esas situaciones adversas encontrando el sentido de la vida y buscando en los acontecimientos el significado para pasar de sentirse una víctima pasiva de las circunstancias a recomenzar y ser sujeto activo y protagonista de su experiencia. Precisamente en tiempos de crisis es cuando se desarrolla más la resiliencia.

Esta capacidad tiene mucho que ver con el desarrollo de la inteligencia emocional, que es clave para adaptarse a situaciones de cambio, ya sea en el terreno personal o laboral. La capacidad de conocer y manejar nuestras emociones nos da un gran poder sobre nosotros mismos que es de vital importancia para conseguir los objetivos que nos proponemos.

En este contexto, parece que lo mejor que podemos hacer es ocuparnos de este término y aumentar conscientemente nuestra resiliencia.

Para, Alejandro Szilágyi existen 9 tips prácticos que nos pueden ayudar a mejorar nuestra capacidad de “Resilienciarnos“:

1) Sea realista: No se deje llevar por lo de “mente positiva siempre”. Esa “anestesia mental” no ayuda. Usted podrá ser positivo y optimista en cuanto al futuro, pero en cuanto al presente, sea realista. Si usted ha perdido su trabajo y tiene deudas. Véalo tal cual es. Usted está en una situación precaria.

2) Descárguese: Muchos e nosotros en ciertos momentos nos sentimos mal ante determinadas circunstancias. Deje salir sus emociones por la puerta grande. Por ejemplo, méntele la progenitora a los que usted considera responsables, píntele cuernos y bigotes a sus fotografías en la prensa, vaya a una playa solitaria o a la montaña y grite hasta que se descargue. Las energías de injusticia represadas pueden manifestarse en enfermedades y dolores. No deje que eso pase: descárguese. Ojo: con esto no quiero decir que le desee el mal a nadie, pues esa energía rebota.

3) No lo tome personal: Le tocó vivir en este momento. No lo tome personal. No es contra usted, ni con usted. Si usted hubiera nacido en otra época bien pudiera estar involucrado en una guerra o algo similar. La cosa no es con usted.

4) Alimente su cerebro con preguntas: A no ser que sea usted un gurú en meditación, le será difícil parar el diálogo interno. Le sugiero que se asocie a él y que lo dirija inteligentemente. Para ello la mejor herramienta es la pregunta. Formúlele preguntas a su mente para tenerla entretenida, antes de que ésta lo destruya a usted. Lo que NO debe preguntarse: ¿por qué me tiene que pasar esto a mi? Fatal.
Lo que SÍ puede preguntarse: ¿qué aprendo de esta situación? ¿de qué me puede servir pasar por esto? ¿qué voy a cambiar? ¿qué puedo disfrutar de la situación actual?

5) Apunte las repuestas: Una vez que usted alimente su cerebro con preguntas, su mente subconsciente le proporcionará innumerables respuestas. No las deseche. No las juzgue. Apúntelas, por muy absurdas que le parezcan.

6) Analice sus opciones: Toda crisis nos empuja fuera de nuestra zona de confort. Allí las reglas cambian. Analice sus opciones con enfoque nuevo. Recuerde: no hay cambio sin cambio.

7) Haga algo ¡Ocúpese!: Trabaje, aunque no le paguen por ello. Estudie, aunque no le den un certificado. Entrénese para una nueva disciplina deportiva o campo profesional. Adquiera una nueva destreza: siembre, pinte, talle, lea, escriba cuentos. Esto le ayudará a pasar el “rato amargo” y despejará su mente de pensamientos negativos y agobiantes.

8) Agradezca agradezca, agradezca, agradezca: Cuando usted agradece, está 100% en el presente. Y en el presente no hay estrés. El estrés aparece cuando permitimos que nuestro cerebro se proyecte en la incertidumbre del futuro. Refúgiese en la gratitud sincera y valore lo que tiene (salud, hijos, amistades, naturaleza, inteligencia).

9) Ayude: Hay gente que la está pasando peor que usted. Ayúdela. Si concientizásemos lo gratificante que es ayudar, ayudaríamos más. Recibe más el que da, que el que recibe. No le quepa la menor duda.

Fuentes:

http://blog.talaentia.com/2010/10/12/resiliencia-organizacional-transformando-la-adversidad-en-fuente-de-innovacion/

http://www.menorca.info/opinion/461048/resilienciate

Editado por: Daniela Naressi. Collell & Asociados, C.A

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