La Pyme de Avanzada

Primera Parte

Bart van Hoof y Henry Gómez Samper

En América Latina está surgiendo un tipo de pequeña y mediana empresa innovadora, respetuosa del ambiente e integrada en cadenas globales de manufactura y distribución. Sus propietarios y gerentes tienen una visión empresarial, social y ambiental más amplia que aquella que distinguía a los empresarios del pasado.

El renovado crecimiento de América Latina y la globalización de los mercados abren nuevas oportunidades a todo tipo de empresas y, en especial, a la pequeña y mediana empresa (pyme). Pero la que más frutos cosecha es la pyme de avanzada: la empresa innovadora, la que mejor aprovecha sus ventajas. Es la que acierta al identificar las necesidades de nuevos clientes y consumidores, se diferencia por su responsabilidad social y ambiental, y logra insertarse en cadenas globales de suministro. La pyme de avanzada rompe con la idea tradicional de que las empresas pequeñas carecen de futuro y deben ser protegidas y ayudadas por el Estado. ¿Cómo es la pyme de avanzada? ¿Cuáles son las prácticas de gerencia que la encaminan al éxito?

Unirse a cadenas globales

Las cadenas de suministro desempeñan un papel cada vez más relevante en la economía global. Están integradas por centenares de empresas proveedoras de insumos destinados a una o más empresas «ancla» que se ocupan del procesamiento, el ensamblaje o la manufactura de productos posteriormente canalizados a consumidores. Las nuevas tecnologías de manufactura, que llevan a la compra de insumos provenientes del mundo entero, deben cumplir las más variadas exigencias, costumbres y percepciones de proveedores, productores, comercializadoras y consumidores.

Los sectores con mayor potencial, que llevan a la pyme latinoamericana a insertarse en cadenas globales, van desde alimentos procesados hasta novedades de modas, aplicaciones para computadores, procesamiento de metales, aprovechamiento de fibras como el bagazo o diversos productos especializados de biotecnología y medicina natural. Son sectores que requieren inversiones de capital comparativamente modestas, frente a industrias como la minera y de hidrocarburos, y generan más empleo. Insertarse en cadenas de suministro globales convierte a las pymes en motores del crecimiento.

Aun las empresas más pequeñas —el minifundio de apenas dos hectáreas que cultiva café en alguna ladera de los Andes, por ejemplo— pueden vincularse con empresas ancla que operan en el mercado global de café, siempre y cuando adopten prácticas social y ambientalmente responsables; igual ocurre con pequeñas parcelas de caña de azúcar o cacao. Responsabilidad social significa, por ejemplo, que el trabajo de cosecha no debe ser realizado por niños; y responsabilidad ambiental, que el caficultor haga uso de la agricultura orgánica, proteja la biodiversidad y evite contaminar el ambiente, como ocurre al hacer uso de abonos y fungicidas químicos. Al cumplir estos requisitos, el cultivador logra acceso a mejores precios y contratos estables con las cadenas globales.

La creciente subcontratación en los procesos de manufactura impone cada vez mayor exigencia a las cadenas de suministro, tanto en los mercados industriales y de productos de consumo como entre las filiales de las grandes empresas. Por ejemplo, la planta mexicana de una empresa mundial del sector farmacéutico, como Bristol-Myers Squibb, compite no solo por el mercado nacional sino también con otras plantas de la misma compañía en otros países del mundo. Es así como las redes empresariales y las cadenas de suministro asumen cada vez mayor importancia. Esto explica, por ejemplo, por qué Brasil, Chile y Perú más que duplicaron sus exportaciones entre 2006 y 2011.

Acercarse a la empresa ancla abre inmensas oportunidades para la pyme, puesto que a la empresa ancla le interesa reducir los costos de la cadena. Así, la pyme fortalece sus conocimientos de mejores prácticas, aprende a mejorar sus procesos de producción y entrega, accede a nuevos mercados y hasta puede obtener financiamiento y participar en programas auspiciados por la empresa ancla para hacerse más competitiva.

No todas las pymes califican para insertarse en cadenas globales de suministro. Ciertamente, las pymes se destacan en la sociedad por su papel como principales generadoras de empleo, pero tienden al fracaso y pocas veces crecen. Funciones gerenciales que implican interactuar con actores externos, como proveedores y clientes, se asignan a personal subalterno.

La innovación que se proponen parte del principio de «qué se puede hacer» en términos de tecnología y, una vez dominada la novedad, buscan el mercado correspondiente. Antes que salir a vender, la típica pyme espera que los clientes lleguen a la empresa para comprar sus productos.

La pyme de avanzada, por el contrario, trata de hacerse conocer: con sus clientes, proveedores y competidores, no menos que con centros de investigación y asistencia técnica que la apoyen para agregar valor a su producto. Procura salir hacia el desconocido mercado exterior, donde la competencia puede ser mayor. Para ello, fortalece su capacidad de comunicación y acude a certificaciones de calidad: medidas que le facilitarán incorporarse a cadenas de suministro. Sobre todo, apuesta a innovar.

 Innovar es clave

América Latina se encuentra rezagada en los índices mundiales de investigación y desarrollo empresarial. Ningún país de la región figura entre los 24 que aparecen en el Innovation Index. Sin embargo, al aplicar otras mediciones, como el Índice de Investigación, Desarrollo y Diseño, algunas empresas de la región, tanto medianas como pequeñas, sobresalen. Este índice incluye no solo la medición convencional —los gastos en proyectos formales de investigación y desarrollo—sino también otros proyectos que aportan al avance tecnológico: diseño de productos y procesos, participación en ferias y seminarios, y obtención de información tecnológica mediante consultorías.

Un estudio basado en datos sobre 6.670 empresas colombianas reveló que el 71 por ciento de las innovaciones industriales del país —nuevos productos, nuevas formas de hacer las cosas, nuevas formas de organización— provenía de la pyme (Forero, Corredor y Forero, 2010). Un hallazgo notable fue que muchas empresas innovadoras no contaban con un departamento de Investigación y Desarrollo formalmente constituido. Sin embargo, se encontró que construir vínculos era fundamental en el proceso innovador de pequeñas y medianas empresas. Un estudio de Colombia y Chile muestra que la relación entre la universidad y la empresa es fundamental para el desarrollo de la investigación y que la gestión de la innovación se favorece cuando la empresa la maneja personal de alto nivel educativo (Marotta, Mark, Blom y Thorn, 2007).

La pyme innovadora se acerca al mercado para reconocer oportunidades, conoce a sus competidores e intercambia su experiencia con ellos, acelera los procesos de decisión y asignación de recursos, busca modos de agregar valor a su producto o servicio, interactúa con sus clientes, se percata de sus necesidades y explora cómo colaborar con ellos. Sobre todo, se mantiene al tanto de nuevas tendencias en el país y el exterior, como el auge mundial del consumo de productos saludables y protección del ambiente. De esta manera, los nuevos negocios llegan de «afuera hacia adentro» en vez de «adentro hacia fuera».

Un buen ejemplo es la pequeña empresa mexicana Pharm Yeast, que produce levadura para la industria farmacéutica y sustancias hidrolizadas para la industria ganadera, a partir de subproductos de la industria cervecera. Mediante un proceso de destilación realizado conjuntamente con uno de sus principales clientes, logró estabilizar y homogeneizar la levadura para alcanzar los requisitos de calidad exigidos por el cliente.

Fuente: www.iesa.edu.ve/Debates IESA

Editado por:Judith Aponte/Collellca

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