Actitud ante la adversidad y el éxito empresariaililii

Autor: Daniel Velásquez

En Venezuela existe una de las mayores tasas de creación de nuevas empresas en el mundo. Sin embargo, por cada 3 empresas que se crean solo una está operando después de tres años y medio de fundada. Para muchos las condiciones inhóspitas del entorno son una causa determinante en estos fracasos. Analizando otros países que han afrontado adversidades y condiciones estructurales poco favorables observamos:

Brasil pasó por una crisis de hiperinflación acumulada de 8.600% en el periodo 1988 – 1993. Este país estabilizó su economía y ahora por cada 1,3 empresas que se crean, una está operando a los tres años y medio de fundada. Colombia enfrentó graves problemas de guerrillas y narcotráfico que desestabilizaron al país hasta principios de la década pasada. Después de políticas acertadas del gobierno de Uribe por cada por cada 1,75 empresas que se crean una sobrevive al tercer año y medio de operaciones.

Canadá no contaba con los profesionales jóvenes requeridos para su éxito empresarial. Después de implementar también una adecuada política de inmigración, por cada empresa que se crea en este país una está activa al tercer año y medio de operaciones. En Bélgica, a pesar de que su economía es casi 100% dependiente del comercio internacional, por cada 1,4 empresas nacientes una sobrevive después de tres años y medio de fundada.

Hay muchas razones que pueden influir para que los emprendimientos en estos países sean más exitosos que en Venezuela. En este artículo me voy a enfocar en analizar solamente una de ellas: la que llamo “actitud ante la adversidad” y que determina la forma en que reaccionamos ante las condiciones poco favorables del entorno.

Al visitar estos países, he observado rostros que reflejan optimismo, esperanza y fe. Cuando se habla o se entabla una relación de negocios con estas personas, se percibe seguridad y confianza en el futuro. Tristemente, esa no es la realidad que observo en la mayoría de los venezolanos. En Caracas, percibo rostros que reflejan frustración y pesimismo. Gente vencida por el negativismo y paralizada esperando el fracaso.

Ese pesimismo en Venezuela no es gratuito ni por casualidad. Desde el 12 de marzo de 1979 cuando Luis Herrera Campins asumió la presidencia, sus palabras “he recibido un país hipotecado” marcaron un cambio negativo en el país. Desde ese día se percibe que no salimos de una crisis, que cada año se vive peor y que hay pocas esperanzas para el futuro.

 Empezando el 2012 las realidades políticas, económicas y sociales del país no son alentadoras y crean un entorno poco favorable al éxito de las empresas, las inversiones y los negocios. Los gerentes y emprendedores no pueden modificar estas situaciones pero si pueden decidir que reacción adoptan ante las mismas. Ellos pueden escoger ser pesimistas y actuar reactivamente culpando a factores externos por su situación. Otra opción que tienen es decidir ser optimistas y actuar proactivamente desarrollando estrategias para afrontar las adversidades. Analizando diferentes tipos de empresas que han sido exitosas en el entorno venezolano observamos:

 Los nuevos emprendedores que compiten en el Lanzamiento Empresarial IESA o en la selección de Venezuela Competitiva o en el Concurso Ideas, comparten características como pasión, optimismo y compromiso. Sus éxitos se basan en planes de negocios profesionales y herramientas gerenciales probadamente acertadas.

Comunidades que hacen vida en Venezuela, como las de origen portugués, árabe y chino, por necesidad -sin altos niveles educativos y a veces sin dominar el idioma- han emprendido prósperas panaderías, bazares, restaurantes, abastos y tiendas de electrodomésticos que les han permitido levantar a sus familias y generar trabajo estable para otras personas. Su éxito se basa en el trabajo duro y mucho sacrificio.

 A título de ejemplo, empresas como Canteras y Mármoles, Farmatodo y Central Madeirense han crecido rentablemente en mercados en donde muchas otras fracasan. Su éxito se basa en entender las necesidades de su nicho de mercado, desarrollar organizaciones flexibles que anticipan y se adaptan a los cambios, y reinventar sus modelos de negocios.

Todas estas organizaciones comparten una “actitud ante la adversidad”, basada en un optimismo inteligente o racional, que les has permitido navegar las aguas turbulentas del entorno venezolano y desarrollar competencias para aprovechar las oportunidades y minimizar las amenazas. Para estas empresas las condiciones inhóspitas del entorno no han sido un motivo de desaliento o una razón para justificar para el fracaso. Estoy seguro que adoptar una “actitud ante la adversidad” basada en optimismo influenciará positivamente el éxito de las empresas y los emprendimientos en Venezuela.

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Fuente: http://www.piconsultoresg.com/

Editado por: Judith Aponte

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