¡El hombre más rico del mundo!

Autor: Carlos Dorado

Amancio Ortega; el fundador de Inditex, el 07 de septiembre, pasó a ser durante unas horas el hombre más rico del mundo (por encima de Bill Gates), según la revista “Forbes”, con un patrimonio estimado de 72.330 millones de euros; suficiente para pagar la deuda externa de nuestro país, y seguir siendo uno de los grandes billonarios del planeta.

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Siendo yo de origen gallego, siempre me alegra que un hombre nacido en la región que es objeto de la mayoría de los chistes relacionados con la poca inteligencia de los gallegos, sea el hombre más rico del mundo, aunque haya sido por unas pocas horas; ya que al abrir Wall Street, las acciones de Microsoft subieron, pasando de nuevo el Sr. Ortega al segundo lugar.

Pero lo que realmente me llena de orgullo, es que sea un hombre hecho a sí mismo, que nació en una casa muy humilde, y tuvo que comenzar a trabajar a los 14 años, en una mercería de La Coruña (Galicia) como vendedor, para poder ayudar a la economía familiar, teniendo que abandonar los estudios. ¡Una buena esperanza para el mundo, que todos podemos soñar!

Y lo que realmente me hace admirarlo, es el hecho de que a pesar de ocupar tan distinguido puesto en el ranking mundial de los billonarios del planeta, sigue siendo un hombre sencillo, que vive en la misma casa donde se crió, frecuenta con sus mismos amigos de siempre, rechazando cualquier tipo de protagonismo, disfrutando de sus vacaciones haciendo el Camino de Santiago, y jugando la partida de cartas en el bar del pueblo.

“La felicidad arraiga en la sencillez”; y este señor debe ser un sabio, no sólo en el arte de ganar dinero, sino en vivir. Todos los excesos conspiran contra la felicidad, y no me quiero imaginar si tu mayor exceso, es ser el hombre más rico del planeta, y estoy seguro que resulta extremadamente complicado el saber en ese caso cuál es “el equipaje necesario” para ese largo viaje que es la vida. ¡Menos es más! Seguramente pensará el Sr. Ortega, y cuanto más dinero tiene, más se aferra a las cosas sencillas, para tratar de mantener lo más importante: La felicidad.

No debe ser nada fácil, esto de ser el hombre más rico del mundo, y seguir con las mismas costumbres de cuando era uno de los más pobres. Tener dinero, y no dejarse deslumbrar por el brillo que destella y encandila. Sobre todo, cuando el dinero ha aniquilado más almas que las guerras vidas, siendo el dinero la única religión común a casi todos los hombres.

¿Es una imperfección de la sociedad, que alguien tenga tanto dinero y la mayoría tan poco? Quizás, pero es esa misma imperfección la que permite que uno, que no ha tenido nada, llegue a ser el que más tiene. ¿Es bueno o malo? La respuesta es difícil; sin embargo, desde que el mundo es mundo, el amor al dinero y su deseo de poseerlo, es la más poderosa fuerza motriz de la vida humana, que hace mover al mundo hacia niveles superiores de bienestar; y el gran reto de nuestro progreso como sociedad, no es que aquellos que tienen mucho, tengan más; sino que aquellos que tienen demasiado poco, tengan más.

Este verano vi al Sr. Ortega en un bar de La Coruña, estaba tomando un vino y charlando con sus amigos, sin destacarse; era un paisano más, a pesar de ser el hombre  más rico del mundo, y vino a mi mente las palabras de mi madre: “Carlos, si te llegase la prosperidad, no te regocijes, y si te sobreviniere la humillación, no te acongojes; pues ambas pasarán y dejarán de ser; ya que todos somos hijos de la muerte”.

 

Fuente: http://www.eluniversal.com

Editado por: Judith Aponte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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