Lenguaje corporal: Cuidado! Tus movimientos te delatan

El 90% de nuestra comunicación es no verbal. Tras leer esta página, lograrás leer los pensamientos y emociones de los demás.

El lenguaje corporal, que no es más que todo lo que tú trasmites por medio de movimientos o gestos, delata completamente tus sentimientos o percepción acerca de la persona con la que está interactuando.

Cuando conversas con una o varias personas, reflejas y envías miles de señales y mensajes a través de tu comportamiento. Así que presta atención y sácale provecho a los siguientes datos, porque tanto en tu vida laboral como en la personal, te serán de gran provecho.

ACTO LO QUE REFLEJA
Acariciarse la quijada Toma de decisiones
Entrelazar los dedos Autoridad
Dar un tirón al oído Inseguridad
Mirar hacia abajo No creer en lo que se escucha
Frotarse las manos Impaciencia
Apretarse la nariz Evaluación negativa
Golpear ligeramente los dedos Impaciencia
Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás Seguridad en sí mismo y superioridad
Inclinar la cabeza Interés
Palma de la mano abierta Sinceridad, franqueza e inocencia
Caminar erguido Confianza y seguridad en sí mismo
Pararse con las manos en las caderas Buena disposición para hacer algo
Jugar con el cabello Falta de confianza en sí mismo e inseguridad
Comerse las uñas Inseguridad o nervios
La cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el piso Aburrimiento
Unir los tobillos Aprensión
Manos agarradas hacia la espalda Furia, ira, frustración y aprensión
Cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie Aburrimiento
Brazos cruzados a la altura del pecho Actitud a la defensiva
Caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados Abatimiento
Manos en las mejillas Evaluación
Frotarse un ojo Dudas
Tocarse ligeramente la nariz Mentir, dudar o rechazar algo

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– Usa tus ojos para hablar

Los ojos son las ventanas del alma. La persona que mira limpiamente a los ojos de otros es una persona segura, amistosa, madura y sincera. Sus ojos y su mirada pueden decir tanto porque expresan prácticamente todas las emociones: alegría, tristeza, inquietud, tensión, preocupación, estimación o respeto. Por sus ojos muchas veces se puede saber lo que está pensando. Por eso, constituyen una ayuda poderosa en la conversación.

– El uso adecuado de las manos

Tus manos se pueden aprovechar muy bien para complementar tus palabras y dar mayor fuerza a tu conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. Tampoco las uses violentamente, palmoteando o pasándoselas casi en el rostro a la otra persona.

– Cuidado con lo que tocas

Hay muchas personas que siempre están dando palmadas en la espalda o tocando a los otros en los brazos, como para llamar su atención. Es bueno demostrar cariño, pero también hay que guardar el debido respeto a los demás. Muéstralo no tocando a la otra persona innecesariamente. Hay quien se siente muy molesto si le tocan, ten cuidado. Pero tampoco hables o escuches con las manos metidas dentro de los bolsillos porque eso denota indiferencia y mala educación.

– Gestos que denotan impaciencia o aburrimiento

La actitud física demuestra lo que el alma está sintiendo. Si alguien finge interés en una conversación, la otra persona se dará cuenta muy fácilmente por sus gestos y ademanes. Moverse nerviosamente o levantarse, cruzar y descruzar las piernas, moverse en el asiento o mirar constantemente el reloj demuestra aburrimiento y es una gran falta de respeto. Si tienes que mirar la hora, hazlo en el reloj de otro.

– Aprender a sentarse

Aprende a sentarte tranquilo y comportarte cuando se escucha. Reparte equitativamente el peso de tu cuerpo para no cansarte mientas estás sentado conversando. Si te sientas en el borde de la silla , es indicativo que deseas irte tan pronto como sea posible.

Si cambias constantemente de posición, estás expresando a gritos que estás aburrido. Si mueves incesantemente los pies durante la conversación, tu interlocutor pensará que estás molesto, inseguro, irritado, nervioso, cansado o aburrido. Sitúate en una posición cómoda y descansada que te permita respirar mejor y manejar mejor tu voz.

– Control de la mirada

Cuando estés hablando con alguien, no estés mirando a todos lados: a la ventana, al techo, al suelo o limpiando sus uñas. Tampoco mires morbosa y curiosamente los zapatos, pantalones, camisa o peinado del que habla. Mantén el contacto ocular, pero sin fijar en exceso la mirada: eso lo hacen los locos. De todas formas, si quieres fijar la mirada durante mucho tiempo en alguien sin cansarte psicológicamente, mira su entrecejo. Para el otro/a no hay diferencia.

– Control de las expresiones del rostro

¡Sonríe! Intercalar sonrisas cálidas y francas en la conversación transmite confianza, alegría y buena disposición. Sin embargo, no exageres. Sonreír demasiado frecuentemente puede convertir el gesto en una especie de mueca y dar la impresión de que es algo hueco, vacío y fingido. Apretar exageradamente los labios puede delatar que tienes dudas o desconfianza acerca de lo que el otro está diciendo o sugerir que no estás expresando realmente lo que piensas o sientes.

Conclusiones

Todo lo que aquí has leído, es una muy pequeña parte sobre el tema del lenguaje corporal. Espero que te haya sembrado inquietudes. Desde luego, puedes empezar a practicar cuanto antes. Además, hay abundante bibliografía en el mercado.


Fuente:  https://www.emprendices.co

Editado por: Judith Aponte / Collellca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Consejos para superar la necesidad de aprobación

Autor: David González

Tal vez recuerdes a la malvada y hermosa bruja de Blancanieves, quien se paraba frente a su espejo y le decía: “Espejo mágico, dime una cosa ¿quién es en este reino la más hermosa?”. Cuando la respuesta no fue la que esperaba, pues Blancanieves era la más hermosa, la bruja enloqueció de cólera y envió a un cazador para que asesinara a la doncella. Parece claro que la bruja estaba enferma; sin embargo, no es tan diferente de la mayoría de nosotros como quisiéramos, y hay muchas cosas que podemos aprender de ella si miramos con cuidado. Por ejemplo, miremos nuestra necesidad de aprobación en las redes sociales.

Por mi parte, reconozco que aún tengo gran necesidad de aprobación en las redes sociales, y sobre todo en Facebook; casi que se podría decir que soy adicto a los likes. ¿Qué quiere decir eso? Bueno, imagina lo siguiente:

Publicas algo en Facebook que crees que les va a gustar a tus amigos, o a la gente que tienes como amigos. Experimentas cierta satisfacción. Una emoción sutil te inunda; es probable que se trate de la dopamina, hormona relacionada con el placer anticipatorio. En las horas que siguen, miras con frecuencia el celular o la pestaña de Facebook para mirar cuántos likes tienes. Si la cantidad excede tus expectativas, sientes ráfagas de placer que aumentan con cada nueva reacción a tu publicación. Al mirar la sensación con cuidado, puedes ver que se parece al orgasmo más de lo que se podría haber pensado en un comienzo. Quieres más. Si la cantidad es menor de lo que esperabas, te sientes mal. A veces es algo como una punzada en tu pecho, o simplemente una leve sensación de malestar. Continúas revisando cada cierto tiempo, para confirmar tu éxito o con la esperanza de que las cosas mejoren. Dependiendo del resultado final, puede que tengas un día alegre, lleno de entusiasmo y optimismo, o que quedes resentido y sientas que las cosas no van tan bien en tu vida como quisieras.

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¿Te sentiste identificado? El ejemplo del párrafo anterior corresponde a un alto grado de adicción a los likes, pero puede que la mayoría de nosotros experimentemos algo similar, al menos en algunos momentos y sobre todo en relación con algunas publicaciones. Por ejemplo, la reacción de los demás frente a nuestra nueva foto de perfil seguramente será más importante para nosotros que aquella que suscite una noticia de algún periódico local que republicamos porque nos pareció importante o curiosa.

En ese caso, Facebook se convierte en el espejo que usaba la malvada bruja en Blancanieves: “Facebook, querido Facebook, por favor confírmame que soy valioso, que le importo al mundo, que soy divertido e inteligente”. Por esto, se está volviendo común hablar de la adicción a los likes, y esta necesidad de confirmar nuestro valor es una de las razones por las que nos podemos hacer adictos a las redes sociales. De hecho, hay estudios que muestran que lo que sucede en el cerebro de los aficionados a las redes sociales es similar a lo que sucede en el cerebro de los drogadictos. Al igual que con las demás adicciones, sabemos que somos adictos porque nuestro bienestar depende de algo. Y a veces sucede que nuestro amor propio y la sensación de que somos valiosos depende de la reacción de quienes nos rodean. Se trata de la necesidad de aprobación, sólo que ahora, para muchos, es magnificada por las redes sociales.

O tal vez a ti no te sucede con Facebook, pero hay otros aspectos de tu vida en los que tu bienestar emocional depende de la forma como los demás reaccionan frente a lo que tú haces. Esto es, la necesidad de sentir que somos valorados y aceptados; de sentir que lo que ofrecemos es valioso para quienes nos rodean. De pronto cuando tu jefe o tus compañeros de trabajo te elogian te vas al Cielo, pero si tus esfuerzos les son indiferentes o, peor aún, si te critican, bajas directo al infierno. Esto puede pasar en todos los aspectos de tu vida. A veces es muy leve, a veces es una dependencia que colinda con la adicción.

En todo caso, se trata de lo que sucede cuando buscamos nuestro valor afuera. En mayor o en menor medida, nos volvemos esclavos de un espejo, como la bruja del cuento. Necesitamos que algo externo determine cuánto valemos. Y ese espejo no se limita a la opinión de los demás. Puede ser una nota en la universidad, el sueldo que recibes por tu trabajo, cuántos amantes has tenido, cuántos premios has ganado. Te vuelves esclavo de o las conviertes en una medida de tu valor.

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Así que, ¿qué podemos hacer para dejar de ser esclavos del espejo? A continuación un par de sugerencias:

Observa la necesidad: para y siente

Lo primero es reconocer aquellos aspectos de nuestra vida en la que requerimos que el mundo exterior nos confirme que somos valiosos. La invitación es a mirar con lupa el sentimiento que surge cuando llega la aprobación, y también aquel que aparece cuando nos enfrentamos al rechazo. Miremos esto de frente. No embriagarnos por completo con la aprobación, sino mirar con calma qué hay que sea real bajo ella. No huir del fracaso, ni tratar de compensarlo de cualquier manera (por ejemplo, me rechaza un amigo, y entonces me refugio en el hecho de que tengo dinero… o publico algo en Facebook para comprobar que aún soy valioso). Aprender a quedarnos con la incomodidad y explorarla es clave al lidiar con cualquier adicción. Sentir. Ver qué emociones están debajo. Si está en juego nuestro amor propio, es muy posible que haya tristeza en lo profundo, enterrada allí desde nuestra niñez, cuando las reacciones de nuestros padres eran para nosotros la prueba de que merecíamos o no el amor.

Ten la intención de darte lo que pides y ve profundo dentro de ti

Esto puede ser lo más difícil. Darme a mí mismo el amor y la aprobación que les exijo a los demás. Pero es también lo más importante, pues mientras no te lo des, nada afuera va a ser suficiente. No importa el número de likes que obtengas, la inseguridad seguirá en el fondo esperando a despertar a menos que aprendas a amarte incondicionalmente. Y aquí la palabra incondicional es clave. Se trata de ir profundo dentro de ti y encontrar tu verdadero valor, un valor que no depende de lo que pase afuera, que no depende de tus logros o fracasos. Es lo mismo que cuando realmente amas a un hijo. Te puede alegrar si le va bien en matemáticas, pero no lo vas a amar más o menos por eso. Tu amor no depende de nada externo: es puro, incondicional. Entre más te ames, menos vas a necesitar al espejo, pues te estarás dando a ti mismo aquello que le pedirías. Si amas verdaderamente a alguien, lo seguirás amando así su cuerpo cambie, así sus facultades mentales y su capacidad  para crear ciertas cosas cambie, pues sabes que el valor de esa persona no tiene nada que ver con eso, ni con nada que se pueda convertir en polvo. Está más profundo. Así que ve profundo dentro de ti y encuentra ese valor que nada se puede llevar. Aprende a quedarte allí y a conectarte de manera permanente con ese lugar. Desde allí los likes en Facebook y las demás formas de aprobación se verán sólo como cosas agradables que puedes disfrutar, pero de las que también puedes prescindir.

Un consejo que resume los dos anteriores es el siguiente: cada vez que tengas la tentación de mirar qué tan bien le está yendo a una de tus publicaciones, para y mira dentro de ti. Utiliza esa tendencia como un recordatorio para conectarte contigo. Y puedes hacerlo en cualquier área de tu vida, no sólo con las redes sociales. Antes de mirar afuera, mira adentro. Mira la inseguridad que está debajo, la duda, la necesidad de que el mundo te confirme que eres valioso o que vas en la dirección correcta. Luego busca dentro de ti y conéctate con tu verdadero valor. Bucea bajo la ansiedad que aparece al no saber. Siente el dolor de sentir que no eres amado y úsalo como combustible para descubrir el verdadero amor propio.

Fuente: https://caminosdeconciencia.wordpress.com

Editado por: Judith Aponte / Collellca

Mantenerse Siempre Fresco

Autor: anónimo

Historia de Inspiración

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Así que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro.

Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.

Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco y no les gustaba el congelado; por lo tanto, tenían que venderlo más barato.

Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces. Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa. Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco.

Y ¿cómo resolvieron el problema las compañías japonesas? ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?

Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?

Mientras piensas en la solución, lee lo que sigue:

Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto. Experimentan el mismo problema que las personas que se ganan la lotería, o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran, o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.

Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla y se resume en esta Frase:

Las personas prosperan más cuando hay desafíos en su medio ambiente

siempre-fresco

Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los botes, pero ahora ponen también un ¡Tiburón pequeño!

Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos. ¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, para mantenerse vivos.

Cuando alcances tus metas proponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él.

Así que, invita un “tiburón a tu tanque”, y descubre que tan lejos realmente puedes llegar.

Unos cuantos “tiburones” te harán conocer tu potencial, que no te asusten sus “dientes ni sus trampas” tu sigue alerta, pero siempre “fresco”.

Siempre habrá tiburones a donde vayas.

Estamos todos en el mismo sitio, donde siempre tendremos dificultades y ellas serán bienvenidas si las sabemos mirar como las oportunidades para encontrar nuevos caminos, para escuchar otras opiniones, para aprender nuevas maneras de ver la vida, para fortalecer nuestro espíritu y sacar lo mejor de nosotros mismos.

 

Fuente: http://www.exito-motivacion-y-superacionpersonal.com/

Editado por: judith Aponte